Arte (Yasmina Reza)
Jun.08, 2010 | Teatro | 0 comentarios
por Layla
¿Qué harías tú si uno de tus mejores amigos se compra un cuadro completamente en blanco, cuyo autor es un artista de moda, por 50.000 euros? ¿Aplaudirías su arriesgada apuesta? ¿Le dirías a su cara que le han timado? ¿Disimularías tu estupor para no estropear su alegría?
Arte, la muy reconocida obra de Yasmina Reza, presenta este planteamiento inicial. Tres amigos descubren que su amistad es una falacia debido a una discusión provocada porque uno de ellos se compra un cuadro sin pintar por una escandalosa suma de dinero. A partir de aquí, la singular personalidad de cada uno de los personajes, una crítica ácida a la sociedad actual y unas interpretaciones mas que respetables conforman una obra hilarante que hace estallar al espectador en sinceras carcajadas.
Los tres amigos se enredan en una maraña de acusaciones sobre sus respectivos comportamientos en cada uno de los ámbitos de su vida. Desde las pésimas relaciones de pareja y familiares que mantienen hasta las terapias psicológicas que siguen o la profesión que ejercen, todo está en tela de juicio. Los amigos del alma acaban siendo los jueces más severos. Y a través de las incisivas palabras de la autora, la reflexión es el poso de la carcajada. ¿Cuáles son los valores que rigen la sociedad actual? ¿Qué es el arte? ¿Y una verdadera amistad? ¿Somos lo que aparentamos o aparentamos para sobrevivir? ¿Qué buscamos en nuestras relaciones; adulación, respeto, admiración, seguridad? Las preguntas son infinitas, porque “Arte” bien podría haberse titulado “Las cuestiones esenciales de la vida”.
La obra se representa en el Teatro Maravillas, en Madrid, hasta el 27 de junio. Los actores son Enrique San Francisco (Marcos), Vicente Romero (Iván) y Javier Martín (Sergio). Quizá el menos conocido por el gran público es Vicente Romero, aunque su aparición en Celda 211 le ha hecho más popular. Es, en mi opinión, el mejor de los tres. Logra crear un personaje hilarante, tierno y despreciable al mismo tiempo, fácilmente reconocible en la vida real, suele ser ese oficinista fiel al jefe que repite al pie de la letra lo que este dice y quiere escuchar, sin opinar jamás, más aún, sin sospechar siquiera que se puede tener una opinión.
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