De cerca nadie es normal

Jul.05, 2010 | Teatro | 0 comentarios

por Layla

“De cerca nadie es normal” o lo que es lo mismo “En todas partes cuecen habas”. Esta obra de teatro parte de la premisa de que todo el mundo tiene algo que esconder y que no hay psiquiátrico más variopinto que el “hogar, dulce hogar”.

La obra comienza con una situación “normal”: unos padres “normales” esperan la vuelta de su hija post-adolescente para comenzar a cenar, resignados ante la presencia del amigo parásito de su vástaga, que se dedica a jugar a la play en su propia casa en vez de irse a la suya. La llegada de la niña con un joven extraño sin techo al que anuncia como su novio desencadenará una avalancha de acontecimientos surrealistas, de humor tan negro que el calificativo se queda corto. Los personajes que parecen, en un principio, más sospechosos se vuelven “corderillos” al conocerse el pasado oscuro y las técnicas resolutivas de los que parecían almas de la caridad.

La carcajada está asegurada ante un texto repleto de giros y situaciones inimaginables pero con un aroma cotidiano que las hace creíbles. Detalles realistas aunque llevados al extremo, como ese amigo enamorado de la hija y celoso, obsesionado por los videojuegos o esos padres resignados y permisivos ante los caprichos de su hija.

Y entre carcajada y carcajada, se vislumbra la crítica feroz a la sociedad actual, a la que se le achaca una falta absoluta de valores y una hipocresía absoluta que da como resultado unos jóvenes perdidos, educados en la contradicción constante entre el fondo y la forma.

Si hay algo que desluce un pelín la obra es la desigual calidad de los actores, algunos bastante sobreactuados mientras otros bordan el papel y el final, ya que la situación creada a lo largo de la obra no concluye y el espectador tiene la sensación de que los autores se han quedado sin idea final, sin un “chispún” que redondee el texto.

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