The Dead Weather – Sea of Cowards

Ago.20, 2010 | Música | 0 comentarios

por Paranoid

Mandarina Magazine es una buena manera de volver de vacaciones tanto para nosotros como para todos aquellos que, en su primer día, buscan compaginar los millones de correos pendientes con algo de entretenimiento. Por si alguno de vosotros sufrís esta tesitura, un lujazo para los oídos: Sea of Cowards, de The Dead Weather.

La mejor forma de describir a este supergrupo (dícese de la banda integrada por componentes de otras formaciones de renombre) es hacer desfilar a sus cuasi primerizos músicos: Alison Mosshart (vocalista, The Kills), Dean Ferita (guitarrista, Queens of the Stone Age), Jack Lawrence (bajista, The Raconteurs y The Greenhornes) y el omnipresente Jack White (batería y vocalista, The White Stripes y The Raconteurs). Casi nada.

Sea of Cowards es el segundo álbum editado por estos músicos que, se ve, se aburren en sus momentos de relax. Si sirve para componer canciones como las incluidas en el disco, bienvenido sea el hastío. Hace más bien poco, en 2009, dieron las primeras muestras de lo que podían hacer en sus tiempos muertos. Lo titularon Horebound y tampoco tiene desperdicio.

The Dead Weather

Como diría algún amante del lenguaje desactualizado, parece que con este grupo y este trabajo, Jack White vuelve a hacer de las suyas. Seguro que esta afirmación es injusta, no me cabe duda. El producto de las mentes de estos cuatro tipos no debería resumirse en la aportación de un líder y tres que van detrás. Pero no puedo evitarlo. Tras escuchar el disco unas cuantas veces, se me hace imposible no soltarlo. Como tampoco me puedo callar que en ocasiones, y sin ser soez, este trabajo me transporta a Fever To Tell, el debut de Yeah Yeah Yeahs. Asociaciones extrañas que tiene uno…

Los once temas que forman Sea of Cowards ofrecen miles de momentos de los que permiten relacionar una canción con un autor sin mayores pistas ni dificultades. Con Jack White, digo. Quizás se trate del aire pasado del sonido, su crudeza y sus impurezas flotando por la atmósfera. Igual son las guitarras puras, sin adornos, difíciles de asimilar, ariscas y huidizas. Puede que todo tenga mucho que ver con los ritmos, sus cambios abruptos e inesperados.

Lo más seguro es que el conjunto lleve a la solución. Once temas entre los que no destaca ninguno, como un homenaje a la regularidad, pero muy heterogéneos en sus interioridades. Como decíamos de Them Crooked Vultures, difíciles de asimilar pero excelentes tras haberlo conseguido. Es cuestión de proponérselo, encontrar el momento adecuado y dejarse llevar por los exabruptos musicales. Su vertiente vocal, por cierto, muy bien surgida a través de la garganta de Alison Mosshart.

¿Qué no hay tiempo para tomarse esta calma total y absolutamente necesaria? Pues que Dios nos pille confesados. Un pequeño atajo: Blue Blood Blues, The Diference Between Us y I Can’t Hear You, para empezar.

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