nudozurdo+The Wave Pictures+La Débil: Porta Caeli
Abr.12, 2011 | Música | 0 comentarios
por Conway
De cualquier otra cosa nos podrán criticar, pero en Mandarina Magazine tratamos de mantener la compostura y el equilibrio y no exagerar más de la cuenta. Por esa razón, hablar de “éxtasis musical”, como alguien aventuraba a nuestro lado tras acabar el concierto que había reunido a nudozurdo y a The Wave Pictures, quizás peque de excesivo. No mucho, esa es la verdad. Porque disfrutar de ambos grupos, acompañados de los madrileños La Débil, llega a convertirse en un lujo en ciudades como Valladolid, donde la oferta musical, cada vez más activa, eso sí, no alcanza la de las grandes plazas nacionales.
El caso es que la propuesta que se había encargado de elaborar el hiperactivo Colectivo Laika encontró un perfecto remate días antes del concierto con la sorpresa de la inclusión de The Wave Pictures en el cartel de la sala Porta Caeli. Los británicos se encuentran presentado su nuevo disco, que aparecerá en el mes de mayo y que se llamará Beer in the Breakers. Un trabajo en el que ofrecen lo que mejor saben hacer, melodías directas y pegadizas de las que se te quedan en la cabeza en la primera escucha. El trío comandado por David Tattersall derrochó el oficio que les sobra en los temas de su nuevo trabajo como Little Surprise y engancharon, claro, con cosas como I Love You Like a Madman. Una inyección de energía que sirvió de perfecto colchón entre lo que ya se había visto, esto es, el ejercicio ruidista y desacomplejado de La Débil, y lo que vendría a continuación, la actuación de nudozurdo.
Con su tercer trabajo, Tara Motor Hembra, los de Leo Mateos se han ganado el estatus de grupo fundamental de la escena independiente. Con la actitud imperturbable de su líder encima del escenario, el concierto arrancó con El diablo fue bueno conmigo, esta vez sin las voces femeninas del disco, y con uno de los puñetazos que la interpretación del vocalista convierte en un inquietante y brutal himno: Prometo hacerte daño. Casi todo el nuevo álbum pasó ante el público durante cerca de hora y media. Tiempo suficiente para comprobar cómo Dosis modernas se crece –aún más- en directo o para asimilar la rabia contenida de Prueba/error o de No me toquéis. De su anterior disco, Negativo, Mil espejos o ese El hijo de Dios que es uno de los momentos clave de sus conciertos.
Sólo un tachón, el del sonido, perfecto en lo instrumental, que lastraba sin embargo la voz de Leo, una de las armas fundamentales para entrar de lleno en el universo malsano y obsesivo de nudozurdo.
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