Entrevista con Disco Las Palmeras!
May.05, 2011 | Música | 0 comentarios
por Conway
Los gallegos Disco Las Palmeras! (ese es su nombre, sí) acaban de publicar Nihil obstat, un primer disco plagado de temas directos y brutales, con una buena dosis de ese sonido que algunos llaman ‘noise’ pero que ellos definen, quizás más acertadamente, como ‘cabrón’. Una colección de puñetazos que van directos al cerebro y en el que abundan himnos inmediatos como La soga umbilical o La casa cuartel.
Empezamos con una pregunta que peca de falta de original pero que tenemos que hacer. Porque estaréis de acuerdo con que vuestro nombre es para comentarlo. ¿Qué significado tiene para vosotros?
Queríamos un nombre llamativo, que diera buen rollo. Cuando lo hicimos estábamos en plena explosión del indie tropicalista/africanista y quisimos confundir al personal, a ver si robábamos algo de protagonismo.
Por otro lado el nombre del grupo también tiene un lado muy oscuro, muchas veces hemos hablado entre nosotros acerca de los nombres de los antros/after más indeseables de última hora (a los que juras que no vas a volver nunca, pero que a veces es lo único que hay), y que suelen tener nombres muy alegres que esconden lo más chungo y oscuro de cada ciudad. En ese sentido el nombre enlaza perfectamente con la parte más noctámbula y oscura de nuestro sonido.
La portada del disco es toda una declaración de intenciones, un puñetazo sin contemplaciones que sientes nada más empezar a escucharlo. También es una imagen que choca con vuestro propio nombre, es algo contradictorio. ¿Cuál era vuestra intención?
La imagen de la portada está basada en una foto que nos enseño Raquel (la diseñadora de la portada) de un boxeador noqueado. La foto nos encantó y creímos que podía ser un poco un resumen visual del contenido del disco.
Das en el clavo al decir que choca con nuestro nombre y esa fue la principal justificación de la portada, ya que con nuestro nombre había que hacer algo radical. Si llegamos a hacer un disco con colorines la gente iba a pensar directamente que somos un grupo de cumbia.
Lo del puñetazo sigue con la primera canción, La casa cuartel, en la que seguís paso a paso los instantes posteriores de un atentado. Un tema nada fácil.
La canción pretende relatar un hecho desde un punto de vista externo, no hay posicionamiento político ni ideológico, simplemente queríamos retratar una situación límite, una de esas situaciones donde todo lo que has aprendido o vivido sirven de muy poco y que te dejan metafóricamente en pelotas. Ese tipo de situaciones cambian muchas veces a las personas, a los pueblos, a los países…
El ritmo de la canción encaja muy bien con la temática, hace que tenga un punto de marcha militar que nos parecía que dotaba de una cierta solemnidad al conjunto.
¿Qué os dan en Galicia para que aparezcan grupos como vosotros o, no sé hasta qué punto compartís cosas, Triángulo de Amor Bizarro?
Galicia era según Ánxel Fole, “Terra brava”, supongo que será por el clima. La temática oscura es algo que forma parte de esta tierra, está en nuestros genes, todos los gallegos hemos oído desde pequeños historias de meigas, de santa compaña y tradiciones poco refinadas que nos hacen un poco salvajes.
Con Triángulo de amor bizarro compartimos una buena amistad y el gusto por el ruido. Hay muchos más grupos que están haciendo cosas interesantes, creo que la escena tiene muy buena salud, pero no quiero ser triunfalista, lo que falla hoy en Galicia es el público, me parece enormemente conformista (muy al contrario que las bandas), cada vez que veo que vuelven a llenar una sala las mismas bandas que llevan haciéndolo los últimos 10 años sin aportar nada, mientras nuevos e interesantes grupos ven la sala en la que tocan vacía, me da una arcada.
En principio sorprende que en la formación no aparezca un bajo y que os limitéis a las guitarras y la batería. ¿Ha sido una decisión premeditada o surgió de una necesidad específica?
Queríamos ser nosotros tres, no queríamos meter a nadie más en el grupo, sabíamos muy bien lo que queríamos y no queríamos meter una opinión más, que quizá no coincidiera con la nuestra, pero queríamos ampliar el amalgama de sonoridades del trio de rock típico. Durante meses probamos muchos experimentos y finalmente meterle una cuerda de bajo a la guitarra y dividir la señal en varios amplis fue la que más nos gustó, queríamos que fuera un sistema sencillo y natural, que fuera llegar, enchufarte y tocar. También usamos otras técnicas como octavadotes y loopers, además de muchos pedales de efecto.
Durante la grabación del disco, de hecho, decís que habéis utilizado 8 amplificadores, 10 guitarras y decenas de pedales. ¿Cómo lleváis todo eso al directo? ¿Qué gana y qué pierde el grupo delante del público?
Básicamente en directo reducimos todo a tres amplificadores y cuatro guitarras a las que les vamos cambiando las afinaciones, llevamos unas enormes pedaleras cargadas con un arsenal de pedales con las que lanzamos tanto los efectos de las guitarras como los de la voz.
No quiero responder a esto como hacen todos los grupos que tienen que promocionar su gira, “el directo es mucho más fuerte y la conexión con el público bla bla bla…” Nos da bastante igual lo que piensen de nosotros, tenemos muy claro qué es lo que nos gusta y lo llevamos al directo porque somos capaces de hacerlo, porque en realidad en el disco lo que hacemos es grabar lo que nos sale, el que hayamos usado tantos medios en el disco es porque muchas veces es la mejor forma de conseguir lo que en directo conseguimos de una manera mucho más fácil.
Hay cosas del directo que en un disco no se pueden transmitir y viceversa, así que acogemos ambas labores aprovechando al máximo las posibilidades de los dos ámbitos para conseguir el mejor resultado. En directo, cuando las circunstancias lo permiten, usamos proyecciones y nos llevamos nuestra propias luces, si por nosotros fuera experimentaríamos hasta con los olores.
Lo de etiquetar el estilo de los grupos es algo inevitable. Noise o shoegaze son algunas de las que vienen a la cabeza cuando se os escucha. ¿Os atrevéis a autoetiquetaros, a definir vuestra música con una palabra?
Cabrón. (lo digo por el sonido no por ti).
Con vuestra maqueta, ya conseguisteis lo que no consiguen muchos grupos, reconocimiento, premios, la posibilidad de actuar en festivales como el Primavera Sound… Supongo que se lleva bien, pero, ¿de qué manera influye luego a la hora de dar un paso más y avanzar en vuestra carrera lanzando un disco? ¿Hay más presión?No, no puede haber presión cuando eres tan pequeño, somos ambiciosos y creemos que esto solo es el principio, más bien lo interpretamos como una palmadita en la espalda, una especie de “lo estáis haciendo bien, chavales”.
¿Qué esperáis de la música en un tiempo convulso como el que atraviesa ahora el negocio? ¿La autoedición es una de las soluciones?
Nos da igual como esté el negocio, amamos esto y lo haremos de cualquier manera. En cualquier caso esto no va a morir, quizá cambie y habrá que adaptarse, con esto no digo que no queramos ganar pasta, por supuesto que queremos y aspiramos a ello, pero ello nunca estará por encima de nuestra aspiración artística.
La autoedición en un primer disco es casi sinónimo de fracaso. Sí, sé que hay un par de excepciones que confirman la regla, pero hay cientos de bandas que se quedan en un horrible limbo de “no pasa nada, después de meterse en un mundo que no conocen y de haber desperdiciado mucho tiempo y dinero. Creo que en un debut el autoeditarse es el primer paso hacia el separarse.
Hoy por hoy todo el mundo opina del mundo de la música, la piratería, etc. sin tener ni puta idea, ni el más mínimo pudor y es una cosa que me mosquea, todo el mundo lo hace pensando en las grandes discográficas sin querer ver a las independientes, que llevan años haciendo un espléndido trabajo.
Si hablamos de un segundo trabajo después de haber tenido éxito con el primero la cosa cambia mucho, los medios ya están pendientes del grupo y te sobran las novias que te quieren hacer el trabajo más complicado. De todas formas si hablamos de un segundo álbum tras un primero que ni fu ni fa, me remito al segundo párrafo de esta respuesta.
¿Hasta cuándo seguiremos haciendo caso a los idiotas?
Pues creo que por mucho tiempo. Creo que la desidia se ha apoderado de una parte muy importante de la sociedad y el resto son victimas de una constante confrontación que en realidad no debería afectarles, los intereses que defienden muchas veces no son suyos, pero se les hace creer que sí lo son.
La forma en que los políticos mercadean con las ideas para arañar unos votos es patética, pero no menos patética que las tácticas de la iglesia, la monarquía, los sindicatos, los banqueros, grandes empresarios… En este momento la sensación es que todos están solo a salvar su culo (o hacer negocio con él).
Los idiotas somos todos.

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