El Columpio Asesino – Diamantes

Ene.24, 2011 | Música | 3 comentarios

por Paranoid

Ocurrió casi al mismo tiempo. Un buen día me fui a jugar un partido de fútbol con unos tipejillos de por aquí (Valladolid) y conocí a un tal Diego Rodríguez, el mismo que vomita comentarios en Mandarina con asombrosa facilidad. Esa tarde, o la siguiente, ahora dudo, me habló de una gente extraña, El Columpio Asesino. Geniales. Tanto ellos como el tal Diego tenían buena pinta. Hoy, cuando viajo a Barna a ocuparle la casa, los pamploneses lanzan Toro, el single del que será su cuarto disco, Diamantes.

Aunque habrá que esperar casi un mes para escuchar por completo el LP, la banda ha puesto a disposición de todo el mundo en MySpace tanto el tema de lanzamiento, Toro, como Pez en la Ola, un pequeño regalo para los que se pasen por allí. Después de un par de escuchas, todo pinta bien, que es lo mismo que decir todo pinta a lo que esta gente nos tiene acostumbrados: canciones rítmicas, tan crudas y ásperas en algunas ocasiones como latentes, a la espera de lo que está por llegar en otras. Todo esto, repito, parece, pero quedan unos días para confirmarlo.

Si nos fiamos de lo que se ha desvelado hasta ahora, El Columpio Asesino ha continuado su camino, una senda basada en la oscuridad, la tensión y la mezcla maestra de ritmos, de lo melódico e incluso dulce a la tormenta sonora. Todo, aderezado con algunos toques electrónicos que, en Diamantes, serán menos numerosos pero más potentes. A todo esto, el dúo de voces, con Cristina al frente en la parte femenina, promete dar guerra. El single es buen ejemplo de ello.

El 22 de febrero, la fecha clave.

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Comentarios

Antes que tú dijeron
(y la fama no les importaba entonces)...

  • 24/01/2011

    Diego Rguez. dijo:

    Hace siete años ya. Válgame. Yo antes no tenía arrugas…

     
  • 24/01/2011

    Paranoid dijo:

    Y yo jugaba al fútbol…

     
  • 25/01/2011

    Le Bon dijo:

    Exquisitos, chulescos, desafiantes… Son los tipos que te esperan en la esquina de tu calle apoyados en la pared y apurando un pitillo. Mejor no le mires a los ojos.