Eiffel – À Tout Moment
Sep.03, 2010 | Música | 1 comentario
por Paranoid
Mi cerebro tiene estas cosas. En ocasiones manda al ostracismo mental a bandas que, objetivamente, deberían ocupar la primera plana de forma perentoria. Luego el reencuentro es muy satisfactorio, claro. Ocurre con Razorlight o con Interpol, por ejemplo, pero sobre todo, y ante todo por la parte de los reencuentros gloriosos, Eiffel se lleva la palma.
Hace poco menos de un año la formación francesa lanzó su último disco, À Tout Moment. Hasta entonces yo sólo conocía un trabajo de su ya dilatada carrera, Abricotine. Se trataba de un disco brillante, novedoso, original, atractivo, dotado de un estilo muy diferenciado, algo tremendamente difícil de encontrar en aquel momento y también hoy en día. Y no sé si le faltaba algo que le hiciera permanecer en mi podio personal o fue simplemente mala suerte, es decir, que apareciera en el momento menos indicado y mi cerebro se negase a considerarlo como crucial. À Tout Moment llegó en uno de los ataques de reconsideración. Aprovechó la oportunidad y se quedó.
El último trabajo contiene la esencia de aquel debut (Abricotine), aunque de una forma suavizada, seguramente debido a la madurez que Eiffel haya podido atesorar en estos años. Sus puntos fuertes son muchos. Sus ritmos, sus elementos “superfluos”, esos que otros grupos convierten en anécdotas y ellos elevan a la categoría de necesidad, la fuerza que transmiten, en el momento justo y en su nivel justo, y bueno, una obviedad, la forma de cantar de Romaní Humeau. En francés. A mi es que me llama mucho la atención.
Todo eso, claro, bien combinado en la mayoría de los doce temas que componen el álbum. En la mayoría, porque hay un par que podrían pasar como canción extra de navidad para los fans, pero luego está el resto de entre los que es difícil entresacar los tres o cuatro más sobresalientes. Aunque hay uno claro, mucho, Cet Instant Là. Sólo hay que escucharlo.
De los demás, ¿qué decir? Por dar alguna pista, Le Coeur Australia seguramente gustará a los que busquen intensidad. Je M’obstine recuerda a aquel Abricotine e hipnotiza según gana peso con los segundos, igual que Nous Sommes Du Hasard. En Mort J’appelle se encuentran ciertas similitudes con la canción francesa de toda la vida. Sous Ton Aile incluye uno de esos ejemplos de anécdota que se crece hasta un protagonismo compartido.
Ellos dicen que sus influencias llegan de gente como Jacques Brel, Sonic Youth, Serge Gainsbourg, The Buzzcocks, Noir Désir, The Stooges, David Bowie, Sixteen Horsepower, The Kinks, The Beatles, Tears For Fears, Fugazi, XTC, Boris Vian, Louis Calaferte… Habrá que creerles.

3/10/2010
Vraiment bien cet article