Destroyer – Kaputt

Mar.26, 2011 | Música | 0 comentarios

por Sergio Rodriguez

El nuevo disco de Destroyer reúne varios de los elementos que detesto en una grabación, y aun así resulta tremendamente adictivo y seductor. ¿Cómo puede ser eso?, se preguntarán los más escépticos, no sin razón; he aquí una cuestión de difícil esclarecimiento.

Dando una magistral y arriesgada vuelta de tuerca a su proyecto más personal, al margen de The New Pornographers y Swan Lake, el canadiense Daniel Bejar ha sorprendido a propios y extraños con Kaputt (Merge, 2011), donde se recrea rememorando con cierta nostalgia y enormes dosis de elegancia los sonidos que le acompañaron durante su adolescencia y los veranos pasados junto a su familia en la Costa Brava. Así, en un momento en el que el revival de los noventa se encuentra en plena ebullición, con grabaciones Lo-Fi, guitarras saturadas e imagen nerd a la orden del día, Bejar se la juega volviendo la mirada hacia el pop más glamuroso de los ochenta y se saca de la manga un álbum de cuidada y cristalina producción que sigue la senda de bandas como Prefab Sprout, New Order, Roxy Music o… (¡glups!) Fleetwood Mac.

En el giro hacia el soft rock de FM que supone Kaputt, Daniel Bejar maneja con maestría un abanico de recursos que al menor descuido podrían emborronar una inmaculada discografía, caso de Iron & Wine en Kiss Each Other Clean, o bien dar lugar a uno de los debuts más excitantes de los últimos tiempos, léase Forget de Twin Shadow. Pop jazzístico, sintetizadores, teclados y saxos (¡saxos!) netamente ochenteros (en el peor sentido de la palabra, si hablamos desde el integrismo indie), sutiles caricias de electrónica aterciopelada, guitarras translúcidas… son solo algunos de los elementos que en otros casos echarían para atrás al más valiente. Sin embargo, en Kaputt todo suma para dar brillo a unas partituras que bien podría haber firmado Paddy McAloon, pues la huella de Prefab Sprout es evidente en gran parte de los temas (“Chinatown”, “Blue Eyes”, “Downtown”), tanto en unas melodías irresistibles donde el atractivo fraseo de Daniel se entrelaza perfectamente con la voz de Sibel Thrasher, como en una producción muy similar a las de Thomas Dolby para el grupo británico. Se aprecia también el eco de unos reposados New Order en “Savage Night at the Opera”, mientras que los primeros versos de “Kaputt” (Wasting your days / chasing some girls all night / chasing cocaine through the back rooms of the world all night… Sounds, smash hits, melody maker, NME / all sounds like a dream to me) pueden sorprenderte en cualquier momento en cualquier lugar mientras una leve sonrisa acierta a dibujarse en la comisura de tus labios y acompañas el ritmo de tu cabeza con un acompasado zapateo en el suelo.

En confianza, coged vuestros prejuicios musicales, dobladlos por la mitad, guardadlos en un cajón y disponeros a disfrutar de un disco que, a vueltas con el mundo ideal, debería estar sonando esta noche en el Harry’s y en el Dry Martini y en el Ginger y en el Negroni y en el Gimlet y en el…

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