Crónica: Mogwai en Vistalegre (Madrid)

Nov.03, 2011 | Música | 2 comentarios

por Paranoid

En mi caso, plasmar lo vivido el miércoles de la semana pasada durante el concierto de Mogwai en Madrid resulta parecido a las sensaciones que obtuvo cualquier religioso de la antigüedad al redactar sus tratados de teología. Con esa idea llegaba al concierto y desde luego con la misma, fortalecida, salí de allí. Sólo con que una banda sea capaz de sincronizar de una forma tan genial tres guitarras eléctricas ya merece mi apoyo. El resto sirve para perfeccionar.

La banda escocesa planteó en Madrid, Palacio de Vistalegre, un directo intenso, basado de forma mayoritaria en esos temas suyos que se apropian por completo del espectro sonoro a base de melodías guitarreras, para expulsar del espacio el resto de elementos secundarios. Bien informados, o quizá fruto de la casualidad, el grupo eligió hasta cinco canciones de su álbum Mr. Beast (desde luego no el más novedoso pero posiblemente el más llamativo en España) para conectar con un público que celebraba con especial énfasis las pistas de este trabajo.

Esta decisión, intencionada o no, dotó al concierto de la entidad que algunos presuponíamos no sin cierto temor. Partiremos de la base de que Mogwai se acerca más a lo que puede ser una banda de teatro o espacio similar que a una formación de las que hacen bailar. Más de uno comentó antes de la cita el hecho de que el lugar, una sala o cualquier espacio en el que el público disfruta de pie de la música que se le ofrece, podía volverse en contra de los escoceses. Esto dependía en gran medida del repertorio elegido. Sus temas más cadenciosos, esos que cuentan las melodías sosegadas por minutos y que como el resto, carecen casi por completo de letras, se tornarían peligrosos en estas circunstancias.

Mogwai en Vistalegre, Madrid

Sin embargo, los integrantes de la banda, con aire simpático pero sin mucha comunicación hacia los asistentes, eligieron momentos potentes, frenéticos en ocasiones (a su manera) entre los que intercalaron algún que otro descanso en lo referido a la intensidad. La preeminencia de los primeros se agradece. Travel is Dangerous, la segunda canción en sonar, y temas de Mr. Beast como Glasgow Mega-Snake, Auto Rock o We’re No Here, son los mejores ejemplos, sin olvidar Batcat (The Hawk is Howling) o Ithica 27/9 (Ten Rapid). Rano Pano (Hardcore Will Never Die, But You Will), también.

Cualquiera de los ejemplos comentados con anterioridad, sobre todo el primero de la lista (por su importancia en la discografía del grupo) y el último, por lo bien que hicieron acompañar la parte musical por los juegos de luces, provocaron las reacciones más evidentes entre el público. Si he de destacar algún momento más, si puedo elegir entre los muchos que me parecen dignos de mención, aludo directamente a dos temas de esos que, de tan idolatrados en su versión estudio, esperaba con impaciencia infantil en vivo: Glasgow Mega-Snake y, sobre todo We’re No Here. Si no levité en esos instantes, supongo que ya no lo conseguiré nunca.

La hora y cuarenta minutos de directo, la calidad del sonido, la puesta en escena, la adecuación del repertorio, la actitud de los miembros de la banda e incluso la vertiente organizativa (y la sorpresiva puntualidad) suman muchos puntos positivos que devoran al único pero de la noche, el escenario. Por un momento pensé que nos habían instalado en un descansillo de Vistalegre, un espacio extraño y de paso. ¿Tanto cuesta encontrar un lugar más decente?

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Comentarios

Antes que tú dijeron
(y la fama no les importaba entonces)...

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