Terrorismo en los Balcanes – Albert Londres
Ago.03, 2010 | Libros | 0 comentarios
por Paranoid
Albert Londres viajó a Sofía cómo periodista después de la II Guerra Mundial. Se trasladó allí para conocer de primera mano (lo siento por aquel director que tuve, sigo usando esa expresión) el fenómeno de la OIRM, Organización Interna Revolucionaria de Macedonia. Publicó sus crónicas en 1931 en Le Petit Parisien y no fueron muy bien recibidas. Digamos que pecaban de imaginativas, de contener figuras estilísticas y descriptivas alejadas de la prosa sin adornos que se le supone a un reportero. Ese tesoro que la prensa (o sus analistas) maltrató, llega ahora con Melusina en forma de libro.
Aunque a más de uno la temática que se desarrolla en Terrorismo en los Balcanes le haría huir como alma que lleva el diablo, una mínima temeridad, la justa para leer las primeras hojas sería suficiente para darse cuenta de que los hechos se pueden volver completamente secundarios.
En la voluntad del lector reside la decisión. No hay por qué pensar continuamente en que la OIRM es una organización terrorista macedonia, que todo lo descrito ocurrió durante las primeras décadas del s. XX, que la historia tiene mucho que ver con la inestabilidad política en los Balcanes, que todo fue real (eso a veces asusta)… Basta con disfrutar de la descripción brillante, fluida y dotada de un gran sentido del humor (humor negro) de una realidad en la que el asesinato, por motivos presuntamente patrióticos o presuntamente políticos, era una acción de lo más normalizada. Si, por otro lado, el tema interesa (lo diré en bajo, es mi caso), entonces el placer es inmenso.

Albert Londres, un tipo considerado precursor del periodismo de investigación, se mueve por el territorio que estudia como pez en el agua. Y una de las principales cualidades que hacen de este texto algo, al menos, a tener muy en cuenta, es la familiaridad con la que cuenta esas indagaciones. Tanto el ambiente de las calles como los curiosos mecanismos surgidos de la situación, pasando por las conversaciones con los protagonistas o la increíble cohabitación del estado búlgaro con el ficticio pero poderoso Gobierno de la OIRM son escenas que se ven reflejadas de una manera fresca y muy literaria en el texto. Ni que decir tiene que si el autor consigue plasmar con imaginación lo que realmente ocurrió, simplemente borda las líneas en las que, mediante cómicas alegorías, explica unos hechos difíciles de comprender.
Todo concentrado en 208 páginas de un libro pequeño, perfecto para llevar en la mochila y leer en la piscina. Aunque te arriesgues, como me dijeron el otro día, a parecer que te estudias un catecismo…
- Y bien, ¿Qué piensa usted de nuestra capital? – me preguntó el parlamentario.
- Me parece un buen campo de tiro.
- ¿Una slivovitza? (licor procedente de la ciruela)
- Que sean dos.
Comentarios