Ordeno y mando – Amélie Nothomb

Ago.23, 2010 | Libros | 2 comentarios

por L. Negro Ferrari

¿Quién, con un mínimo de curiosidad en sus venas, podría resistirse a continuar la lectura de un libro que comienza así?
“Si un invitado muere repentinamente en su casa, sobre todo no avise a la policía. (…) Si alguien a quien no está demasiado unido sufre un ataque cardiaco en su domicilio, usted será el primer sospechoso”

Un inicio que te incita ya a investigar quién es el culpable, aunque todavía no sepas de qué. Y que te plantea una pregunta: ¿qué harías tú si te encontraras con un cadáver en tu casa y la mínima sospecha de que te puede caer a ti el muerto encima? Bonita reflexión para ahondar en la intachable moral de cada cual.

En cualquier caso, se trata de un comienzo propio de Amélie Nothomb, que vuelve a obsequiarnos con una historia alucinatoria en su última novela, Ordeno y mando. En ella, el protagonista, Baptiste Bordave, un don nadie francés, se encuentra un buen día con la muerte repentina de un hombre al que no conoce en su propio domicilio. A partir de ahí, comienza una extraña fábula, tanto en el contenido como en la forma de contarla, que atrapa hasta la última página. El interés está provocado por los interrogantes que se abren, propios de una falsa novela negra y policíaca, sobre la resolución de tan enrevesado caso, pero también por la atmósfera ensoñadora que Nothomb crea entre los dos protagonistas, Bordave y Sigrid. Sus confidencias en el más inverosímil de los escenarios ocupan gran parte del libro. Y quizá lo más chocante sea ese contraste de unos personajes en circunstancias peligrosas llevando la más anodina de las vidas.

En el fondo, se trata de una profunda reflexión sobre la identidad del ser humano. Las sobadas preguntas de ¿quiénes somos y de dónde venimos? se completan con versiones más sofisticadas: ¿somos lo que creemos ser? ¿es la realidad lo que aparenta ser?

Ordeno y mando tiene los habituales ingredientes de una novela de Nothomb. Uno de ellos, que no deja nunca de llamarme la atención, es la referencia a la comida o la ausencia de ella. Muchas veces utiliza los alimentos para definir un carácter, una personalidad, para hablar de una transformación profunda de un ser humano que implica no sólo su aspecto físico si no también el psicológico o más bien, cuenta cómo su cambio físico refleja su evolución psicológica. Interesantes comparaciones que tienen, sin duda, algo de autobiográfico.

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Comentarios

Antes que tú dijeron
(y la fama no les importaba entonces)...

  • 23/08/2010

    Conway dijo:

    Yo es que le tengo una manía -seguramente irracional- a esta buena señora. Dirás que soy raro, o intransigente, pero me produce mucho rechazo. Y no entiendo esa manía a aparecer en TODAS las portadas de sus libros, tengan más o menos carga autobiográfica. La foto de éste tiene delito.

     
  • 23/08/2010

    Paranoid dijo:

    Grande. En la línea de Nothomb, esa que le gusta tanto a Conway. Es una historia original, de esas que marcas a cada página y te preguntas “¿Cómo se le ocurrirán esas cosas?”.

    Vale la pena.