La primera infancia es la cuna del arte, la educación y la apertura de todos los sentidos

Todos transitamos por primeros pasos en cada oportunidad en la que aprendemos algo. Incluso para personas como Rosa Oriol que nació bajo la tutela de un artesano de profesión, debió codearse con su experiencia y adquirir en el camino más conocimiento que la puliera para ser lo que en la actualidad conocemos.

Del mismo modo en el que los primeros pasos de la infancia se presentan como los más fundamentales en cuanto al desarrollo posterior de las personas, también se debe reconocer la importancia a la que conlleva la herencia que se ha recibido y el rol que juega el ambiente dentro de la evolución epigenética suelen ser fundamentales. En otras palabras, las experiencias que han sido vividas por los niños no sólo sirven para contribuir a su maduración neurobiológica y también para sus aprendizajes básicos que abarcan todas las dimensiones evolutivas, sino que además pueden colaborar en lo que respecta a la activación o inhibición de la programación genética que se contiene inicialmente.

De acuerdo a un modelo aditivo que se ha encargado de explicar el fenotipo a través de la suma de los efectos de los genes y del ambiente, es que se ha podido dar paso al más reciente modelo que ha resultado más dinámico e interactivo, donde se contempla la posibilidad de que el ambiente influya, module o apague la activación genética. De este modo nos encontramos ante insospechadas posibilidades que hace algunas décadas no eran aprovechadas en esos primeros años de vida.

Es así, como los primeros seis años de la vida adquieren una importancia fundamental donde el cuidado que estos reciben acompañado de las experiencias que les pueden ser ofrecidas y llegan a vivir, cuentan con una gran relevancia para su desarrollo y también para sus aprendizajes posteriores. Se hace entonces necesario estar al tanto de tal proceso, a fin de poder analizar las experiencias que son más enriquecedoras y con ello poder pensar en los programas y actividades que sean más beneficiosos para los niños y niñas durante estas edades.

Mientras se transcurren los primeros años de edad, se solía pensar que este se trataba de sólo un desarrollo sensoriomotor, cognitivo, comunicativo y afectivo, los cuales se acompañan de una alimentación equilibrada y salud, siendo estos los factores fundamentales que debían orientar la educación de los niños más pequeños. Y ello sin duda no deja de ser cierto, pero hasta ahora es cuando sabemos que ello no respondía a una visión completa de la evolución de los niños.

En el transcurso de los últimos años, investigación neurocientífica, evolutiva y pedagógica se han hecho protagonistas destacando el papel que la creatividad y la educación artística, por medio de la música, la pintura, el teatro, el canto o el baile, han venido ejerciendo para conformarse como parte de los ejes fundamentales de un correcto proyecto educativo. Tales actividades no deben ser consideradas como elementos separados del resto de las acciones que los niños viven en su entorno familiar o escolar.