Cirkus Columbia – Ivica Djikić

Un pequeño pueblo en los Balcanes, una serie de personajes que van desde la dura realidad (muerte, odio, drogas, guerra) hasta el surrealismo o el ridículo, como puedes ver. Una prosa rica que aborda una era (antes de la guerra, competencia de posguerra) a partir de tres prismas narrativos. 135 páginas de imaginación para entender una historia imposible. Esta es Cirkus Columbia, la novela de Ivica Djikić recientemente traducida al español y adaptada al cine por Danis Tanovic.

En un acto de humildad, debo admitir que todo lo que tenemos que hacer con la región de los Balcanes me llama la atención, como cualquier material comestible para las legiones de moscas de Marrakech. Esta vez, no iba a ser menos. La ventaja es que los esfuerzos realizados por Sakhalin para publicar Cirkus Columbia en España y el ligero esfuerzo por cubrir las pocas páginas de la novela valen la pena. Y cuando hablo de viajar, podría decir saborear sin un toque de enrojecimiento.

La estructura de esta propuesta da lo mejor de sí y la logra aportando originalidad y credibilidad a una historia que se abre paso en el documental. Ivica Djikic ofrece su pequeño trabajo en forma de crisol para derretir las historias contadas por un narrador clásico con las letras que Martin, uno de los personajes, envió desde el exilio a su amigo, el ex alcalde y algunas reflexiones del Joven Ivanda Escribe en tus cuadernos.

Todo esto formó una mezcla en la que los protagonistas, más allá de los principales, su multitud, también historias y anécdotas, porque muchos capítulos se reducen a un párrafo con un comentario casi anecdótico, complementario a un conjugado heterogéneo con un objetivo común: describir una sociedad perturbada al mismo tiempo por inyecciones políticas y por su propia idiosincrasia.

La génesis, que aparece en todos los resúmenes, es la llegada de Divko Buntić, un emigrado que vivía en Alemania con dinero, Mercedes, una esposa musulmana y una rara inclinación a caminar en una rotonda. La ciudad, una entidad que tiene su propia vida en la historia, da la bienvenida a lo excéntrico que se revelará más tarde, pero cuando su gato negro desaparece y ofrece una gran recompensa por lo que encuentra, todos han entrado en el mismo juego. Mucho con ocultamiento, por supuesto.

Este retorno solo funciona como un hilo conductor, que parece desaparecer durante el curso de la historia, y que equipara el comportamiento de una persona con los de una sociedad con un toque de hipocresía, capaz de criticar actos que luego supera con creces. El resto de los argumentos ayudarán al lector a vislumbrar, lógicamente, que todo es mucho más profundo, la retirada de una realidad cuyo problema más visible fue la guerra, consecuencia de cientos de problemas difíciles.