Super 8: volvemos a los 80

Ago.23, 2011 | Cine | 0 comentarios

por Aina Torres

Volver a los clásicos “spielberguianos” de los 80 con unos efectos especiales y una calidad visual notables, es un gustazo para la generación que crecimos con Los Goonies o E.T.el extraterrestre. Super 8 es la producción nostálgica de Steven Spielberg y el largometraje de ciencia ficción de J.J. Abrams, creador de exitosas series de televisión como Lost o Fringe.

Transcurría el año 1982 cuando el solitario Elliot conoce a E.T. Un extraterrestre entrañable cuyo único objetivo es volver a casa. 3 años más tarde una pandilla de chavales, los Goonies, encuentra un mapa pirata que les conduce al mundo subterráneo de las cavernas. Y todo ello en un contexto en el que las aventuras, la ficción, la emoción, el amor casi infantil y el recurrente halo de tristeza que rodea al personaje principal, priman sobre los efectos especiales. Super 8 recoge esa esencia cinematográfica ochentera y la protege con el plástico de la belleza visual de las escenas, de la perfección en los planos y de unos efectos brillantes.

Dirigida por J.J. Abrams bajo el ala protectora de Steven Spielberg (productor ejecutivo), Super 8 es una narración nostálgica con elementos contemporáneos que, en realidad, no aporta nada nuevo ni diferencial frente a lo que ya estamos acostumbrados a ver en el cine. El valor añadido de esta película es precisamente la combinación natural entre el argumento de películas míticas de los años 80 con los avances visuales de hoy.

Durante el verano de 1979 en un pueblo americano en el que nunca pasa nada, un grupo de amigos se reúne a medianoche para rodar una de las escenas de su película de zombies. El maquillaje correcto, maquetas a punto, la cámara grabando y el pequeño director contento con la actuación de sus actores. Todo normal hasta que de repente son testigos del brutal descarrilamiento de un tren. Un hecho que queda registrado en la super 8 y que, en principio, parece un accidente sin mayor trascendencia. La historia es que a partir de entonces el pueblo se convierte en el centro de operaciones de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y el lugar donde se producen acontecimientos anormales y fantásticos. Todo cambia, a su vez, para los protagonistas del film.

Los entresijos sentimentales que enmarcan estos hechos son tratados con sumo cuidado y sin caer en la sensiblería fácil. Pese a que la tristeza, el sentimiento de pérdida, la ira y el amor de los personajes se ponen de manifiesto en escenas muy concretas y, en general, de corta distancia, el director no se recrea en estos sentimientos. Pese a ello, la película no carece de emotividad.

Super 8 es una fusión de muy diversos géneros. Es una película recomendable porque entretiene y gusta por su humor y aventuras. No obstante, no es excepcional en sí misma, como tampoco es una película de acción al uso pese a sus efectos especiales, ni una novedad en lo que a ciencia ficción se refiere.

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