Más allá de la vida: El bluff de Clint Eastwood
Ene.23, 2011 | Cine | 0 comentarios
por Diego Rguez.
El ritmo endiablado que ha cogido la carrera como director de Clint Eastwood, que casi sale a dos cintas por año, provoca que haya de asumir riesgos en cuanto a la calidad de las historias y su acabado final.
Más allá de la vida, su último trabajo -y dirigida por encargo-, con guión de Peter Morgan (El último rey de Escocia, El desafío: Frost contra Nixon), carece del empaque suficiente como para considerarse una buena película, en tanto en cuanto sus más de dos horas de metraje se hacen aburridas, tediosas e incluso planas de argumento.
La película narra tres historias con un vínculo común: La de George (Matt Damon), parapsicólogo capaz de hablar con los muertos; la de Marie (Cécile de France), periodista francesa que vive en sus propias carnes en el tsunami de Indonesia de 2004; y finalmente la de Marcus (Frankie McLaren), un joven británico que vive la experiencia de la muerte muy de cerca.
Así el eje central de la película es la muerte como paso hacia un más allá, y cómo influye en las personas. George vive atormentado por su supuesto don y trata de evitar que gobierne sus acciones, Marie cambia su manera de ser y de afrontar la vida al volver a disfrutar de ella, y Marcus no logra encontrar un sentido a su lugar en el mundo buscando respuestas que no llegan.
Y una vez expuesta la trama, vienen los problemas: tras una presentación de los protagonistas -la llegada a la costa pacífica del tsunami es de lo más impactante, a la par que extraña que un film de Eastwood incluya tan asombroso despliegue de efectos especiales- comienza el desarrollo de cada una de sus historias, de una manera plana y tediosa, dando la impresión de en ningún momento termine de arrancar. Van transcurriendo los minutos y crece la sensación de que la película está atascada y es un mero circunloquio, en el que todo da vueltas, sin terminar de adentrarse.
Los personajes son planos y desaprovechan todo el juego que podría dar, se elude sistemáticamente el uso de secundarios con historias paralelas e incluso hay situaciones cómicas -que tienen la virtud de generar grandes carcajadas, todo hay que decirlo- a las que no se les encuentra la lógica dentro de una película dramática, lo que ayuda a crear esa sensación de que esta película no es fruto del genio californiano. Por momentos parece ser más una película de M. Night Shyamalan que del propio Clint Eastwood.
En definitiva, Más allá de la vida es una película perfectamente prescindible, una mancha en el inmaculado historial del director de Million Dollar Baby y que pese a que terminará funcionando en taquilla, no pasará a los anales de la historia. Una lástima.
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