Kick-Ass

Jun.07, 2010 | Cine | 0 comentarios

por Diego Rguez.

En la estupenda La fortaleza de la soledad, Jonathan Lethem ofrecía una particular visión sobre el género de superhéroes en la que su protagonista, un adolescente abrumado por el decadente entrono en el que vive y fascinado por los cómics, desarrolla un talento similar a los de sus ídolos de papel. La fábula fantástica encontraba un sorprendente acomodo en una historia con varios niveles de profundidad en la que, no hay que engañarse, los superpoderes eran lo de menos.

La obra de Lethem sobrevolaba mi cabeza durante los primeros minutos de Kick-Ass. También aquí nos encontramos con el clásico nerd apasionado de los tebeos y que solo encuentra acomodo en su pandilla de amigos con iguales gustos. La decisión de mutar en héroe y limpiar las calles de malhechores para, de paso, ganarse el respeto popular, entroncaba con esa novela, pero ahí acaban casi todas las semejanzas.

Porque la película de Matthew Vaughn, basada en el cómic de Mark Millar y John Romita Jr. pronto toma senderos igual de imprevisibles como reconfortantes. A medida de que dinamita géneros y homenajea al mundo del que procede a golpe de gags, Kick-Ass se convierte en un título esencial para entender qué debe ser y hacia dónde ha de dirigirse el cine de action-hero. Muerto y enterrado el superhéroe clásico de mallas ajustadas, buen corazón y nobles intenciones (el último Supermán es prueba de ello), eran necesarias propuestas que reflotaran el género.

Una de ellas se sustenta en la introspección psicológica de los personajes y en una impostada gravedad que, aun así, ha dado ya obras mayores como El caballero oscuro. La otra es la que pone encima de la mesa Kick-Ass: cine de superhéroes pero sin superhéroes, parodia de todos los resortes clásicos al tiempo que los emplea de manera indiscriminada para conseguir cuadrar el círculo. Y lo logra, vaya que lo logra. El resultado, una película con villanos y planes malvados, con los amigos del héroe, con la chica, con los momentos de duda, con sus (muy sangrientas) escenas de acción… Vamos, una peli de superhéroes de las de toda la vida.

El largometraje deja, además, un enorme descubrimiento, el de la pequeña Chloe Moretz, que encarna a un personaje de evidente inspiración tarantiniana y que, con su lenguaje soez y sus chispazos de despreocupada violencia, se come al resto de la función. Un gustazo, esta Hit-Girl.

También pueden seducirte:

 

Comentarios