En un mundo mejor
Abr.27, 2011 | Cine | 0 comentarios
por Conway
Hablar de En un mundo mejor, la última vencedora del Globo de Oro y del Oscar al mejor título de habla no inglesa, es hacerlo de infinidad de temas que, en otras manos, habría degenerado en un pastiche sentimental y lacrimógeno apto para tardes de siesta en rancias televisiones.
Susanne Bier, directora danesa que con cada uno de sus trabajos adquiere un poco más de prestigio en la industria, consigue domar un guión en el que caben las relaciones paterno-filiales, el origen y la justificación de la violencia, la venganza, los valores de Occidente frente al drama del Tercer Mundo o el acoso escolar. Y no sólo lo doma. Consigue servir además una cinta coherente en el fondo y la forma que deja, de paso, alguna interpretación soberbia.
La historia avanza a través de la amistad de dos chavales, Elia, víctima de los matones del colegio, criado en una familia desestabilizada por la habitual ausencia del padre, médico en un campamento de refugiados africano, y Christian, que tras la muerte de su madre debe asimilar su nueva realidad junto a un progenitor del que se siente muy alejado.
La brutal respuesta de Christian ante los continuos ataques que sufre en la escuela Elia fragua entre ambos una amistad que tendrá, en el futuro, unas dramáticas consecuencias. Con una magnífica fotografía (qué típico es decir esto, pero en este caso es que es cierto) y la aparición de dos pequeños pero muy solventes actores, el largometraje se detiene en interrogantes de alcance universal pero que cada uno está obligado a responderse de manera individual. Con algún subrayado innecesario, en especial en las escenas africanas, Bier ha armado pese a todo un poderoso drama al que deberíamos prestar atención.
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