El origen del planeta de los simios

Ago.09, 2011 | Cine | 1 comentario

por Conway

Más de cuarenta años después del grito de Charlton Heston frente a la Estatua de la Libertad y una década desde la fallida puesta al día de Tim Burton, el casi desconocido director Rupert Wyatt nos invita a conocer el origen del planeta de los simios en una de las sorpresas de este plano verano cinematográfico.

Encontrar en las salas un producto de estas características en pleno mes de agosto resulta cada vez más complicado, así que hay que alegrarse por poder disfrutar de una película bien diseñada, perfectamente ejecutada, muy entretenida y que además no toma por idiota al espectador.

Aunque las referencias a la película original son evidentes (ahí está, casi escondido, el viaje espacial que emprende la nave Ícarus), El origen del planeta de los simios navega por otras latitudes para desembocar, eso sí, en un discurso similar al clásico de Schaffner.

Situada en la actualidad, la película comienza con las investigaciones que un joven científico (un James Franco que últimamente está en todas) lleva a cabo para encontrar una cura contra el alzhéimer. Los experimentos que realizan en chimpancés son interrumpidos de manera fulminante tras un serio incidente, pero César, un ejemplar alterado genéticamente, es la llave que prueba que el camino emprendido era el correcto. La enorme inteligencia que el animal demuestra desde su nacimiento es la esperanza para encontrar el medicamento contra la enfermedad, pero también será el germen de una rebelión contra el poder y los abusos de los humanos que, suponemos, tendrá una continuación en futuras secuelas.

Sin querer escapar de su condición natural, esto es, una película de acción con espectaculares secuencias y que conduce poco a poco al espectador hasta un trepidante clímax, hay que reconocer su empeño en tratar de contar una historia sólida e introducir elementos de cierta enjundia. La frontera de la identidad o la ética en el trato a los animales son los más visibles, aunque no los únicos de una cinta que tiene en el increíble diseño de los simios uno de sus mayores aciertos.

Sobre esto, un apunte que no me resisto a incluir. La ¿interpretación? de Andy Serkis, el actor que se encuentra tras la piel de César, el chimpancé protagonista, ha provocado la admiración de buena parte del público y no son pocos los que le colocan en la carrera hacia el Óscar y otros grandes premios. Dejando de lado el espectacular realismo de la criatura a la que da vida, ¿de verdad es eso el trabajo de un actor, o no es más que un elemento necesario para que el ordenador recree sus movimientos y genere una figura con sólo algún rasgo humano en su interior? No lo tengo nada claro.

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Comentarios

Antes que tú dijeron
(y la fama no les importaba entonces)...

  • 17/08/2011

    otrodiademierda dijo:

    La vi el lunes y solo puedo decir que me pareció plana plana plana.

    Y hasta ahí puedo leer.